lunes, 26 de agosto de 2013

Sexto día: Corriendo bajo la lluvia.


Hoy aprendí dos valiosas lecciones: la primera, que no puedes dejar que un extraño defina como te percibes a tí mismo; y la segunda, cuan divertido y satisfactorio resulta correr bajo la lluvia.


PRIMERA LECCION: No dejes que nadie -mucho menos un extraño- te haga sentir mal de ti misma.


Es increíble la importancia que le damos a las opiniones de otras personas respecto a nuestra vida,  apariencia física, actitud, decisiones, etc. A veces, pareciera que lo que otra gente dice respecto a nosotros es mucho más importante que lo que nosotros mismos opinamos. Permitimos que sus palabras nos hieran, nos depriman, nos lastimen y destruyan -poco a poco- nuestro autoestima.

Así me pasó el día de hoy.

Todo empezo después de las pruebas físicas realizadas en el instituto dónde estudio. Terminé exhausta, sudorosa y completamente despeinada, pero estaba satisfecha con mi rendimiento pues había dado cinco vueltas trotando alrededor del estadio de futbol sin tener que detenerme por cansancio o falta de aire. Me sentía orgullosa de mi condición física que, aunque no fue la mejor, me dejó muy en claro que lo que era capaz y me motivó a esforzare aún más día tras día para cumplir mi meta de bajar de peso.

Con ese sentimiento de triunfo me dirigí a las duchas para darme un baño y cambiarme a mi ropa de diario. Pero en el camino me encontré con una ex-compañera de clases de baile. Al principio no la reconocí puesto que había bajado muchisimo de peso (luego me enteré que fue a causa de una enfermedad), por amabilidad le dí varios cumplidos y la salude con calidez. Jamás creí que me respondería con comentarios tan ofensivos. Para empezar, me saludo diciendo: "¿Qué onda con ese peinado de chico?", y luego se despidió con un gesto de asco y una frase que me siguió hasta llegar a las regaderas: "no vuelvas a cortarte el pelo así, te ves horrible, pareces un chico".

Confieso que me sentí mal. No, miento, me sentí horrible. No me daban ganas de salir de la regadera y enfrentar al mundo con mi corte de cabello. Me arrepentí de haberme hecho aquel clásico pixie cut dos meses atras, y me dieron de ganas de llorar. Mi mente se inundó de ecos de su voz repitiendo: "estas horrible", "pareces chico", "no vuelvas a hacerlo"; así, hasta que una voz más fuerte sobresalio. Era mi propia voz.

"Tú no eres fea. Eres hermosa" - me dijo-.

¿Y saben qué? Le creí. Le creí más a mi voz porque tenía razón. Porque me dí cuenta que estaba permitiendo que la opinión de una chica que hace un año que no veo me afectara. Me dí cuenta que me estaba sintiendo mal por lo que una practicamente extraña decía. Por el insulto de una persona que probablemente no volveré a ver en mucho tiempo; a quien no le debo absolutamente nada; con la cual no tengo ningún parentesco, amistad, contacto. Caí en cuenta de que estaba dejando que ese comentario absurdo destruyera lo contenta, orgullosa, magnifica que me sentía.

Dejé que sus palabras se metieran bajo mi piel, haciendome olvidar lo hermosa que me siento todas las mañanas cuando termino de arreglarme y admiro mi cabello corto. Porque, en efecto, AMO mi cabello corto. Y no debería estarme sintiendo mal solo porque alguien me criticó de manera grosera, sobre un tema que no le conscierne y en un contexto que no me define. Entonces, decidí dejar de lado su comentario y enfocarme en lo que realmente sé sobre mi misma: soy bella, soy inteligente, tengo un corte de cabello complicado pero muy sofisticado, acababa de terminar de hacer deporte logicamente estaba despeinada, yo soy hermosa, y no debo dejar que nadie -mucho menos una extraña- me haga sentir lo contrario.


Y ustedes tampoco vayan a dejar que nadie les haga sentir menos con ningún comentario, mucho menos una persona que nisiquiera los conoce realmente.



LECCION DOS: CORRER BAJO LA LLUVIA.


Los días de lluvia son mis días favoritos del año. Amo el olor de tierra húmeda y el aire frio que sopla cuando cae la tormenta. Amo ver los cielos cubiertos de nubes, y el color grisáceo que adopta la ciudad. Amo el sonido de las gotas estrellandose contra las hojas de los árboles, y el agua que salpica por los autos que transitan por las calles.

Por eso, cuando comenzó a chispear, no pude resistir las ganas de salir a correr para ejercitarme. Me puse mis pantalones deportivos, camisa negra, tenis y una viscera en caso de que la lluvia empeorara; y salí a la calle.

Al principio, noté que la gente me miraba extrañada probablemente preguntandose que hacía una chica a las ocho de la noche corriendo por la calle. Pero pronto, dejo de importarme. Sentía las gotas de la lluvia contra mi rostro, el agua fria refrescaba mi cuerpo y me llenaba de energía para continuar corriendo. Corri tres vueltas alrededor del parque sin detenerme. Me sentí poderosa, invencible, imparable. Por momentos me daba la sensación de encontrarme en una película de acción, dónde yo era la protagonista y debía continuar corriendo como parte de mi entrenamiento. En otros momentos, imaginaba que formaba parte de una aventura épica y debía correr para llegar hasta el tesoro encantado.

Estos sentimientos me impulsaban a continuar ejercitandome, a correr hasta que mis piernas se sintieron cansadas y mi cuerpo me pidió regresar a casa. Al terminar mi rutina de una hora caminando/trotando/corriendo me sentía como una super heroína, capaz de todo.

Creo que todo esto fue gracias a la lluvia vespertina. Asociar ese sentimiento de gratificación con empoderamiento cuando corres en un clima poco agradable, te hace sentir que realmente estas esforzandote y que no hay nada que pueda detenerte. Si el clima adverso no me impide salir a correr, ¿por qué el cansacio lo haría? ¿Por qué la flojera lo lograría? ¿Por qué razón te detendrías?

Si alguna vez han corrido bajo la lluvia -para ejercitarse, no para huir de ella- comprenderan a lo que me refiero. Si no lo han hecho, se los recomiendo completamente. Tomen sus precauciones, vayan con cuidado y empapense de esa sensación de capacidad que te brinda un día lluvioso.

Hoy, después de todo ese ejercicio, me siento mucho más fuerte. Sé que ya no tengo excusas para no hacer ejercicio, y que mañana volveré a salir a correr dos, tres, cuatro vueltas alrededor del parque y sin detenerme. Porqué quien corre en un día de lluvia se siente capaz de todo...especialmente, de bajar esos 15 kilos extra antes de que llegue Noviembre.



domingo, 25 de agosto de 2013

Quinto&Sexto día: ¿Podré hacerlo?


Comienzo a dudar si lograré cumplir con mi objetivo. Quince kilos comienza a sonar demasiado, y me pregunto si quizás habré elegido una meta demasiado ambiciosa. ¿Podré hacerlo? ¿Podré bajar quince kilos en dos meses? ¿Podré obtener el cuerpo que quiero para Noviembre?

Según he leído en Internet -en testimonios y artículos elaborados por expertos nutricionales- es posible bajar 30 libras en dos meses con ayuda de una dieta balanceada y determinación. Ocupo hacer varios cambios en mis hábitos alimenticios y realizar mis ejercicios con regularidad y disciplina, procurando utilizar todas mis fuerzas al realizarlos. Pero aún con todo, los expertos confiesan que pueden no notarse resultados dado que cada cuerpo es distinto, cada metabolismo diferente, cada persona es un mundo.

Confieso que me desanima leer tales cosas.

Pero de cualquier modo, voy a intentarlo. No piedo nada con intentarlo; con esforzarme al máximo para conseguir mi meta. Si fallo, cuando menos sabré que lo he intentado. Si triunfo, entonces el sacrificio habrá valido la pena.

Por el momento, voy a dejar de lado a 'Ana', puesto que he leído más comentarios diciendo que no funciona y que cuesta más trabajo bajar de peso mediante este método que simplemente combinando una buena alimentación y ejercicio. No queriendo arriesgarme a desarrollar un transtorno alimenticio que no me traiga los beneficios que busco (delgadez), voy a optar por el camino seguro en este momento.

Y este nuevo camino me obliga a hacer un compromiso conmigo misma. Un compromiso que incluye una serie de reglas que debo seguir al pie de la letra si quiero ver resultados. Reglas que plasmaré a continuación como una muestra de mi firme convicción por cumplirlas (también las colocaré en un lugar visible de mi cuarto para no olvidarlas):


MIS REGLAS INQUEBRANTABLES PARA ALCANZAR LOS QUINCE KILOS MENOS

♥ Renunciaré a los refrescos de todo tipo, aún si son light o de zero calorias. A partir de ahora beberé únicamente agua fresca y limonada preparada con splenda (cuando no haya opción de tomar agua).

♥ Desayunaré una taza de té todas las mañanas, endulzado con azúcar morena. (Esta regla es temporal, en lo que compro avena para hacerme licuados).

♥ Comeré dos bocadillos ligeros entre las 10:00 am y 3:00 pm. Dichos bocadillos ligeros podrán ser: barras de granola o frutas.

♥  Mi comida formal del día consistirá en un plato con: 70% vegetales, 20% proteínas, y 10% carbohidratos.

♥ Por las noches, cenaré únicamente pepino al natural. La cena debe ser siempre antes de las 7:00 pm.

♥ Dormiré 8 horas diarias (excepto cuando sea tiempo de trabajo pesado).

♥ Hare una hora de ejercicio intenso todos los días: Lunes, Miércoles y Viernes, natación; y Martes y Jueves, spinning.

♥ Si tengo tiempo, por las tardes saldré a caminar/correr/trotar una hora todos los días, incluyendo fines de semana.

♥ Además de este ejercicio, haré 100 Jumping Jacks, 100 sentadillas y otros ejercicios aeróbicos después de la caminata/corrida/trote vespertino.

♥ Tomaré 2 litros de agua al día, es decir; ocho vasos completos (todo un reto para mí).

♥ Un día a la semana (los domingos) me permitiré comer algo fuera de mi dieta, con el fin de premiar mi esfuerzo.

♥ Dejaré de pensar en mi misma como una mujer gorda y fea, en su lugar buscaré motivarme con frases positivas y pensamientos enfocados a mi triunfo.


Estas son mis reglas de oro. Pueden copiarlas o aplicarlas en su vida si lo desean. Sé que ahora me cuesta trabajo creer que podré pesar 55 kilos para Noviembre, pero voy a trabajar todo lo posible para lograrlo. No me voy a dar por vencida; no nuevamente.

Para terminar esta entrada, les dejó este video musical de un grupo que me gusta mucho, Moenia, y una canción muy bonita titulada "Ni tú, ni nadie". Me gusta este video porque narra la historia de una mujer con sobrepeso que decide hacer algo para cambiar su situación actual logrando su cometido tras un arduo trabajo, y aunque al final todo estaba en los pensamientos de la mujer...creo que es una buena lección que sirve para dejar claro que SI ES POSIBLE, SI REALMENTE TE ESFUERZAS POR LOGRARLO.



sábado, 24 de agosto de 2013

Cuarto día: Inspiración

Nota* Entre la tarea y el sueño, olvidé escribir la entrada correspondiente al día de ayer. Por lo que hoy me doy a la tarea de reponerla.


Extrañamente, no sentí hambre en ningún momento del día.

Como es habitual, me salté el desayuno entre las prisas y el trabajo apenas apaciguando a mi estomago gruñon con bocanadas de agua y aire. No es que no quiziera comer; más bien, es que no traía dinero conmigo para comprar algún tentempié. Creo.

A medio día fuí a clases de natación. Apenas es mi segunda semana, pero siento que mi cuerpo realmente lo esta aprovechando al máxima. Como carezco de condición física, me cuesta nadar a la par de mis compañeros quienes normalmente van mucho más rápido que yo. Pero me esfuerzo hasta el límite de mis capacidades, sin descansos entre ejercicios y motivandome con el mismo pensamiento una y otra vez: "¡Vamos, Ana Karenina! ¡ánimo! ¡No te detengas si realmente quieres bajar de peso!".

Después de nadar durante una hora más o menos, salí de la alberca y -para mi gran sorpresa- descubrí que no tenía hambre. Mi estomago había dejado de gruñir y me sentía tan llena de energía que fácilmente me habría echado a trotar un par de vueltas alrededor del parque cerca de mi casa. Lástima que tenía clases, o hubiera continuado ejercitandome.

A lo largo del día el hambre desapareció de mi cabeza. Admito que bebí una lata de Coca-Cola Light, pero fue porque tenía sueño y he leído que el café inflama el estomago. La rebajé con agua para que no me cayera tan pesada, y sorprendentemente funcionó.

A media tarde, comí un empanedado de jamón con queso. No estaba segura si comerlo o no pero como ocupaba desvelarme trabajando en una de mis tareas, caí en cuenta que ocupaba aunque fuera un poco de energía. He decididó que comeré un poco todos los días, pero siempre cuidando que sea antes de las cinco de la tarde (dicen que el metabolismo comienza a alentarse a esas horas). De preferencia, en la mañana, que es cuando más activo está el cuerpo.

Estoy pensando en quizás simplemente comer bien, procurando el 70% de mi dieta sean verduras y frutas, el 20% proteínas y solo el 10% carbohidratos. Y compensar la comida haciendo mucho ejercicio; tres horas al día o más.

En otros temas...

Ayer tuve oportunidad de unirme a un chat entre princesas y principes. Estaba muy emocionada por conocer de primera mano sus experiencias y consejos; pero me decepcionó ver como insistían en que solo comiera saludablemente y haciera ejercicio. ¡No es cómo si no lo hubiera intentado antes! El problema es que no funcionó. Me molestó que ellas y ellos, siendo tan delgados, se opusieran tanto a la idea de que otros -como yo- buscaramos vernos igual de atractivos.

Sé que la anorexia es un problema y que una vez cruzas cierta línea es muy dificil dar marcha atrás. Pero yo no soy una niña, soy una mujer madura. Conosco mis límites porque ya los he vivído, y lo único que busco es cierta apreciación no crítica. Sé que es duro, que no es saludable, que arriesgo mi vida....pero aún así, deseo intentarlo.

Me siento un poco triste porque pensé que tendría el apoyo de otras chicas que deseaban bajar de peso; y me dí cuenta de que no es así u___u Mejor me dedicaré a leer otros blogs para aprender, y dejaré las conversaciones con princesa y principes para otra ocasión.

Mientras, les dejó aquí un poco de THINspiration basada en mujeres saludablemente delgadas. No precisamente en chicas atléticas (no me gustan los músculos), sino en mujeres que han adelgazado de manera no esquelética y con buenos resultados. Espero sirvan de inspiración para ustedes también:








jueves, 22 de agosto de 2013

Tercer día: Ana


Yo conocí a 'Ana' gracias a un equipo de prevención de la anorexia. Antes de entonces, de aquella platica preventiva dónde se nos mostraron las consecuencias y efectos de este transtorno alimenticio, jamás se me hubiera ocurrido que para bajar de peso había que dejar de comer.

Porsupuesto que entendía que había un relación entre lo que consumes y lo que pesas, pero hasta ese momento creía que el dejar de alimentarme haría que rebotara. No obstante, descubrí que la anorexia puede llevarte a la muerte...pero también a bajar de peso.

Veía las fotos que se nos presentaban en aquella pantalla audiovisual, dónde mujeres delgadas y con caras neutrales eran criticadas por los huesos que sobresalían por debajo de su piel. A mí se me hizo muy curioso como criticaban a esa modelos, pero jamás mencionaban nada en contra de las chicas que hacían de edecanes en el evento -y que ante mis ojos estaban igual de delgadas que las mujeres en las fotografías-.

En aquel entonces yo tenía no más de 15 años, contaba con sobrepeso y mi autoestima estaba tan por los suelos que nisiquiera pensé en volverme anorexica: "¿Para qué?" -me decía a mí misma- "Seguro nisiquiera funcionará para mí. Soy demasiado fea y gorda. Jamás llegaré a ser delgada."

Cerré el tema y continúe adelante con mi adolescencia, pero sin jamás olvidar a 'Ana' y la promesa de un cuerpo bello y delgado si la tomaba de la mano y seguía sus consejos.

Confieso que durante mis primeros semestre de universidad me ví tentada a recurrir a ella. 'Ana' era una amiga dulce y cariñosa, que me abrazaba en las mañanas cuando me saltaba el desayuno por alguna u otra razón y me alentaba por las tardes cuando me quedaba sin dinero para almorzar en la escuela. Jamás la resentí de ningún modo, creo que hasta la adopte como una hermana en secreto pero eventualmente se alejó de mí. No recuerdo bien por qué o cómo, solo sé que para mediados de mi carrera había vuelto al sobrepeso.

Para entonces tenía novio, y bajo el encantamiento del enamoramientos no me importó ni mi peso ni mi figura. Al fín y al cabo, él me amaba tal y como era: gorda, testaruda, molestona, inquieta...¿Para qué cambiar si ante sus ojos ya era perfecta?

Pero...¿realmente lo era? ¿realmente lo soy?


Me veo al espejo y me siento chueca, desproporcional, incompleta. Una vez escuché una canción de Mecano que decía: "mujer a medio terminar", y sentí que la descripción me quedaba como anillo al dedo. Así soy yo, una mujer interminada: con un busto de niña y caderas de mujer. Lo que me hace falta enfrente, me sobra por detrás.
Odio verme de esa manera
Odio cuando me miro al espejo y lo único que sobresale son mis muslos. Odio cuando al mirarme de perfil el tamaño de mi panza sobrepasa al de mis pechos. Odio que al caminar mis piernas tiemblan como gelatina y mi busto se queda tieso e inerte; ¡debería ser al reves! mi busto debería de rebotar de manera sexy mientras mi trasero se queda firme y quieto.

He contemplado la idea de operarme para aumentar la talla de mi busto, pero me asustan las consecuencias. Así que he volteado mi mirada hacía otras soluciones, es decir; otras maneras para que mi cuerpo se vuelva más proporcional, para darle mayor presencia a mis pechos y desvanecer mis cadernas. Por qué, tras prolongadas sesiones de auto-observación frente al espejo, llegué a la conclusión de que la única forma de mejorar mi silueta es bajando de peso.

'Ana', la perfecta 'Ana', vuelve a presentarse en mi vida portando como bandera aquel semestre que pasé en el exterior y que llegué a bajar bastante peso comiendo menos de 500 calorias al día. 'Ana', se sienta conmigo al borde de la cama y con su voz cálida y gentil habla conmigo:

"Ana Karenina, sintiendote mal no lograrás nada. ¡Levantate! ¡Esfuerzate! ¿Quieres bajar de peso realmente? ¿Quieres tener esas delgadas piernas que presumen las modelos? ¿Quieres desacerte de esa grasa que se acumula en tu trasero? ¿Quieres usar faldas y vestidos cortos sin pensar en que tus piernas se mueven como gelatina con cada que paso que das? ¿Quieres mostrar un abdomen delgado sin bultos que evidencíen tu gordura? Si es así, ya sabes que debes hacer.

Tú lo sabes porque lo vivimos juntas. Lo recuerdas, ¿no? Aquellos tres o cuatro meses que pasamos en el exterior, cuando se nos acabo el dinero y la comida de la ciudad te daba tanto asco que preferías evitarla. Cuando tu dieta se convirtió en desayunar un vaso con té sin endulzar, almorzar una hamburguesa sin queso, y cenar nada más que agua. Fue dificil, pero no imposible. ¡Y las ventajas! ¿Las recuerdas? Regresaste a casa y todos estaban asombrados con tu pérdida de peso: padres, hermanas, amigos, conocidos...¡No dejaban de hablar de lo delgada que te veías! Hasta tu novio confesó que te encontraba más atractiva. Pero luego, ¿qué hiciste? Lo subiste todo de nuevo y aquel cuerpo delgado desapareció en un par de meses.

Pero te quedó el recuerdo y el testimonio de que NO ES IMPOSIBLE ESTAR DELGADA. Anda, Ana Karenina, toma mi mano y yo te ayudaré a ser fuerte contra el hambre. Yo también quiero verte ser hermosa; quiero verte lucir aquel vestido rojo que guardas al fondo de tu armario; quiero verte bonita; quiero verte delgada; quiero verte feliz. ¿Qué dices, Karenina, lo intentamos de nuevo?"

Me siento tentada a decir que sí.

En aquellos días todos me miraban, me halagaban, me felicitaban. Gente que antes se burlaba de mí, no dejaba de hablarme con cumplidos. Mi novio estaba impresionado y no dejaban de presumirme ante sus amigos. Inclusive mis padres se encontraban satisfechos. Estar delgado es -después de todo- sinonimo de belleza y atención.

Aún no estoy segura si volveré a tomar la mano de "Ana". Las conscuencias que aprendí en la preparatoria siguen marcadas en algún rincón de mi memoria; al igual que las ventajas. Quizás por ahora por dedique unicamente a comer menos, ejercitarme más y esperar que al cabo del tiempo se noten mis resultados.

Quizás...aunque aún no sé que nuevas reflexiones me traerá el mañana.

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Ejercicio: 1 hr 1/2 (caminar, correr, trotar)
Desayuno: Refresco de limón (para el malestar estomacal)
Almuerzo: Agua
Comida: Paleta de agua + empanedado y medio + coca light
Cena: Agua





Segundo día: Remordimiento


Mi segundo día y ya he fallado...¡Qué vergüenza! Pasé la noche entera dando vueltas en la cama con el remordimiento de compañía. Tan bien que me había portado en la mañana al no desayunar, y luego a medio día -durante el convivió laboral- evitando comer de más (solo me serví una vez y muy poco), para que al llegar la noche el hambre y la debilidad me llevaran a comerme dos hot-dogs. ¿Y dónde quedaron mi voluntad y determinación en esos momentos? ¿Mis ganas de querer bajar de peso a dónde se fueron?

Afortunadamente, mi cuerpo hoy aprendió su lección. Me desperté con un terrible dolor de estomago que luego se interpretó en diarrea. En menos de una hora, el empanzamiento que me dejó mi bocadillo de anoche desapareció cómo si mi cuerpo estuviera diciendo: "tienes otra oportunidad, Ana Karenina, intenta no arruinarlo esta vez". Valiosa lección fue la de anoche, y agradezco a mi sistema por permitirme remediar mis errores.

Así que ahora he decidido cambiar de estrategia. En lugar de iniciar de lleno desde un principio con la compañia de ´Ana´, me iré acercando a ella poco a poco acostumbrando a mi cuerpo a la sensación de vacío lentamente. Así evitaré tomarlo por sorpresa y que me lleve a la locura de comer de más. Creo que es un buen plan y he visto que muchas princesas lo han utilizado con muy buenos resultados.

Para irme adentrando en el mundo de ´Ana´, empezaré por comer solo una vez al día algo ligero y fácil de digerir, como: sopa, cubitos de queso, frutas, verduras, etc. Renunciaré a los refrescos (excepto al refresco de limón, útil para controlar los problemas estomacales), a las aguas de sabor, al café y al alcohol. No comeré harina blanca de ningún tipo (pan, galletas, etc.), ni productos altos en azúcar. Una vez que me acostumbre a comer tan poco, iré bajando lentamente mis raciones hasta....bueno, hasta que alcance mi peso ideal♥

Confieso que aún siento cierto remordimiento por haber flaqueado el día de ayer, pero estoy convencida de que no volveré a permitirlo. Me bastó la lección de hoy; y la culpa que pasé anoche. Me ayudó ´Ana´ recordándome que -actitudes como la de ayer- me han llevado a estar tan GORDA como estoy ahora.

Quince kilos menos, me repito a mi misma, sé fuerte, sé valiente, sé decidida...tú puedes.


martes, 20 de agosto de 2013

Primer día: ¡Qué emoción!

No recuerdo en dónde fue que leí que una de las mejores formas para bajar de peso era apuntar diariamente todo lo que consumes. De esta forma puedes repasar tus acciones al final de la jornada y darte de cuenta de los errores que cometiste: aquel pastelito a media mañana o el postre a mitad de la tarde, antojitos que muchas veces nos hacen hacernos de la vista gorda.

Por ello, llegué a la conclusión que la mejor manera de mantener mis propósitos es plasmar mis acciones en palabras, más concretamente: en un diario. Y de paso, aprovechar para compartirlo con toda la Internet con la finalidad de obligarme a mi misma a mantener este compromiso ante la mirada inquisidora de una audiencia, sin mentiras, sin engaños y sin trampa.

Con éste propósito nació: "15 kilos menos".

¿Por qué ese nombre?

Por qué, si tuviera "15 kilos menos", estoy segura de que luciría multiples veces mejor de lo que luzco ahora.

Por qué considero que, si tuviera "15 kilos menos", tendría el cuerpo que he añorado tener desde que inicie en la pubertad/adolescencia.

Por qué, con "15 kilos menos", podría realizar cosplays y utilizar ropa de estilo cute sin la sensación de que el atuendo no me queda del todo bien por completo (o que acentúa mis lados problemáticos).

Por qué, con "15 kilos menos", el tamaño de mi copa no sería tan desproporcional al tamaño de mis caderas y muslos.

Por qué, pesando "15 kilos menos", tendría el peso adecuado para mi estatura convirtiendome en una persona no solo delgada sino también saludable.

Por qué, "15 kilos menos", es lo que me hace falta para sentirme completamente satisfecha conmigo misma; para mirarme al espejo y sentirme bella; para evitar sentir celos y envidia hacia otras mujeres; para subir un escalón más hacia la felicidad.

Y finalmente, por qué "15 kilos menos" es algo de lo cual he querido desprenderme desde años atras y jamás me sentí tan preparada o determinada como ahora.


Los invito a acompañarme a lo largo de éste arduo y gratificante trayecto; a alentarme con frases motivacionales; a compartir sus experiencias para asesorarme; y a fungir de observadores evitando desvaríe o caiga en tentaciones a lo largo del camino. Cualquier consejo será de gran ayuda. Cualquier palabra de aliento es más que bienvenida. Cualquier mirada espectante, es un buen recordatorio de que no puedo acobardarme.

Mi meta es bajar esos quince kilos extra para antes de que llegue Noviembre. La razón es quiero asistir a una convención de anime vestida de uno de mis personajes favoritos: Chie Satonaka, quien es bastante esbelta.

El método consiste en realizar relugarmente ejercicio-cardio con el apoyo de ana. Ya mañana les contaré mis motivos detrás de ana.

Por ahora, solo resta decir: ¡Bienvenidos! y gracias por acceder a caminar conmigo en esta mi odisea por obtener "15 kilos menos".