jueves, 22 de agosto de 2013

Segundo día: Remordimiento


Mi segundo día y ya he fallado...¡Qué vergüenza! Pasé la noche entera dando vueltas en la cama con el remordimiento de compañía. Tan bien que me había portado en la mañana al no desayunar, y luego a medio día -durante el convivió laboral- evitando comer de más (solo me serví una vez y muy poco), para que al llegar la noche el hambre y la debilidad me llevaran a comerme dos hot-dogs. ¿Y dónde quedaron mi voluntad y determinación en esos momentos? ¿Mis ganas de querer bajar de peso a dónde se fueron?

Afortunadamente, mi cuerpo hoy aprendió su lección. Me desperté con un terrible dolor de estomago que luego se interpretó en diarrea. En menos de una hora, el empanzamiento que me dejó mi bocadillo de anoche desapareció cómo si mi cuerpo estuviera diciendo: "tienes otra oportunidad, Ana Karenina, intenta no arruinarlo esta vez". Valiosa lección fue la de anoche, y agradezco a mi sistema por permitirme remediar mis errores.

Así que ahora he decidido cambiar de estrategia. En lugar de iniciar de lleno desde un principio con la compañia de ´Ana´, me iré acercando a ella poco a poco acostumbrando a mi cuerpo a la sensación de vacío lentamente. Así evitaré tomarlo por sorpresa y que me lleve a la locura de comer de más. Creo que es un buen plan y he visto que muchas princesas lo han utilizado con muy buenos resultados.

Para irme adentrando en el mundo de ´Ana´, empezaré por comer solo una vez al día algo ligero y fácil de digerir, como: sopa, cubitos de queso, frutas, verduras, etc. Renunciaré a los refrescos (excepto al refresco de limón, útil para controlar los problemas estomacales), a las aguas de sabor, al café y al alcohol. No comeré harina blanca de ningún tipo (pan, galletas, etc.), ni productos altos en azúcar. Una vez que me acostumbre a comer tan poco, iré bajando lentamente mis raciones hasta....bueno, hasta que alcance mi peso ideal♥

Confieso que aún siento cierto remordimiento por haber flaqueado el día de ayer, pero estoy convencida de que no volveré a permitirlo. Me bastó la lección de hoy; y la culpa que pasé anoche. Me ayudó ´Ana´ recordándome que -actitudes como la de ayer- me han llevado a estar tan GORDA como estoy ahora.

Quince kilos menos, me repito a mi misma, sé fuerte, sé valiente, sé decidida...tú puedes.


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