sábado, 24 de agosto de 2013

Cuarto día: Inspiración

Nota* Entre la tarea y el sueño, olvidé escribir la entrada correspondiente al día de ayer. Por lo que hoy me doy a la tarea de reponerla.


Extrañamente, no sentí hambre en ningún momento del día.

Como es habitual, me salté el desayuno entre las prisas y el trabajo apenas apaciguando a mi estomago gruñon con bocanadas de agua y aire. No es que no quiziera comer; más bien, es que no traía dinero conmigo para comprar algún tentempié. Creo.

A medio día fuí a clases de natación. Apenas es mi segunda semana, pero siento que mi cuerpo realmente lo esta aprovechando al máxima. Como carezco de condición física, me cuesta nadar a la par de mis compañeros quienes normalmente van mucho más rápido que yo. Pero me esfuerzo hasta el límite de mis capacidades, sin descansos entre ejercicios y motivandome con el mismo pensamiento una y otra vez: "¡Vamos, Ana Karenina! ¡ánimo! ¡No te detengas si realmente quieres bajar de peso!".

Después de nadar durante una hora más o menos, salí de la alberca y -para mi gran sorpresa- descubrí que no tenía hambre. Mi estomago había dejado de gruñir y me sentía tan llena de energía que fácilmente me habría echado a trotar un par de vueltas alrededor del parque cerca de mi casa. Lástima que tenía clases, o hubiera continuado ejercitandome.

A lo largo del día el hambre desapareció de mi cabeza. Admito que bebí una lata de Coca-Cola Light, pero fue porque tenía sueño y he leído que el café inflama el estomago. La rebajé con agua para que no me cayera tan pesada, y sorprendentemente funcionó.

A media tarde, comí un empanedado de jamón con queso. No estaba segura si comerlo o no pero como ocupaba desvelarme trabajando en una de mis tareas, caí en cuenta que ocupaba aunque fuera un poco de energía. He decididó que comeré un poco todos los días, pero siempre cuidando que sea antes de las cinco de la tarde (dicen que el metabolismo comienza a alentarse a esas horas). De preferencia, en la mañana, que es cuando más activo está el cuerpo.

Estoy pensando en quizás simplemente comer bien, procurando el 70% de mi dieta sean verduras y frutas, el 20% proteínas y solo el 10% carbohidratos. Y compensar la comida haciendo mucho ejercicio; tres horas al día o más.

En otros temas...

Ayer tuve oportunidad de unirme a un chat entre princesas y principes. Estaba muy emocionada por conocer de primera mano sus experiencias y consejos; pero me decepcionó ver como insistían en que solo comiera saludablemente y haciera ejercicio. ¡No es cómo si no lo hubiera intentado antes! El problema es que no funcionó. Me molestó que ellas y ellos, siendo tan delgados, se opusieran tanto a la idea de que otros -como yo- buscaramos vernos igual de atractivos.

Sé que la anorexia es un problema y que una vez cruzas cierta línea es muy dificil dar marcha atrás. Pero yo no soy una niña, soy una mujer madura. Conosco mis límites porque ya los he vivído, y lo único que busco es cierta apreciación no crítica. Sé que es duro, que no es saludable, que arriesgo mi vida....pero aún así, deseo intentarlo.

Me siento un poco triste porque pensé que tendría el apoyo de otras chicas que deseaban bajar de peso; y me dí cuenta de que no es así u___u Mejor me dedicaré a leer otros blogs para aprender, y dejaré las conversaciones con princesa y principes para otra ocasión.

Mientras, les dejó aquí un poco de THINspiration basada en mujeres saludablemente delgadas. No precisamente en chicas atléticas (no me gustan los músculos), sino en mujeres que han adelgazado de manera no esquelética y con buenos resultados. Espero sirvan de inspiración para ustedes también:








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