PRIMERA LECCION: No dejes que nadie -mucho menos un extraño- te haga sentir mal de ti misma.
Es increíble la importancia que le damos a las opiniones de otras personas respecto a nuestra vida, apariencia física, actitud, decisiones, etc. A veces, pareciera que lo que otra gente dice respecto a nosotros es mucho más importante que lo que nosotros mismos opinamos. Permitimos que sus palabras nos hieran, nos depriman, nos lastimen y destruyan -poco a poco- nuestro autoestima.
Así me pasó el día de hoy.
Todo empezo después de las pruebas físicas realizadas en el instituto dónde estudio. Terminé exhausta, sudorosa y completamente despeinada, pero estaba satisfecha con mi rendimiento pues había dado cinco vueltas trotando alrededor del estadio de futbol sin tener que detenerme por cansancio o falta de aire. Me sentía orgullosa de mi condición física que, aunque no fue la mejor, me dejó muy en claro que lo que era capaz y me motivó a esforzare aún más día tras día para cumplir mi meta de bajar de peso.
Con ese sentimiento de triunfo me dirigí a las duchas para darme un baño y cambiarme a mi ropa de diario. Pero en el camino me encontré con una ex-compañera de clases de baile. Al principio no la reconocí puesto que había bajado muchisimo de peso (luego me enteré que fue a causa de una enfermedad), por amabilidad le dí varios cumplidos y la salude con calidez. Jamás creí que me respondería con comentarios tan ofensivos. Para empezar, me saludo diciendo: "¿Qué onda con ese peinado de chico?", y luego se despidió con un gesto de asco y una frase que me siguió hasta llegar a las regaderas: "no vuelvas a cortarte el pelo así, te ves horrible, pareces un chico".
Confieso que me sentí mal. No, miento, me sentí horrible. No me daban ganas de salir de la regadera y enfrentar al mundo con mi corte de cabello. Me arrepentí de haberme hecho aquel clásico pixie cut dos meses atras, y me dieron de ganas de llorar. Mi mente se inundó de ecos de su voz repitiendo: "estas horrible", "pareces chico", "no vuelvas a hacerlo"; así, hasta que una voz más fuerte sobresalio. Era mi propia voz.
"Tú no eres fea. Eres hermosa" - me dijo-.
¿Y saben qué? Le creí. Le creí más a mi voz porque tenía razón. Porque me dí cuenta que estaba permitiendo que la opinión de una chica que hace un año que no veo me afectara. Me dí cuenta que me estaba sintiendo mal por lo que una practicamente extraña decía. Por el insulto de una persona que probablemente no volveré a ver en mucho tiempo; a quien no le debo absolutamente nada; con la cual no tengo ningún parentesco, amistad, contacto. Caí en cuenta de que estaba dejando que ese comentario absurdo destruyera lo contenta, orgullosa, magnifica que me sentía.
Dejé que sus palabras se metieran bajo mi piel, haciendome olvidar lo hermosa que me siento todas las mañanas cuando termino de arreglarme y admiro mi cabello corto. Porque, en efecto, AMO mi cabello corto. Y no debería estarme sintiendo mal solo porque alguien me criticó de manera grosera, sobre un tema que no le conscierne y en un contexto que no me define. Entonces, decidí dejar de lado su comentario y enfocarme en lo que realmente sé sobre mi misma: soy bella, soy inteligente, tengo un corte de cabello complicado pero muy sofisticado, acababa de terminar de hacer deporte logicamente estaba despeinada, yo soy hermosa, y no debo dejar que nadie -mucho menos una extraña- me haga sentir lo contrario.
Y ustedes tampoco vayan a dejar que nadie les haga sentir menos con ningún comentario, mucho menos una persona que nisiquiera los conoce realmente.
LECCION DOS: CORRER BAJO LA LLUVIA.
Los días de lluvia son mis días favoritos del año. Amo el olor de tierra húmeda y el aire frio que sopla cuando cae la tormenta. Amo ver los cielos cubiertos de nubes, y el color grisáceo que adopta la ciudad. Amo el sonido de las gotas estrellandose contra las hojas de los árboles, y el agua que salpica por los autos que transitan por las calles.
Por eso, cuando comenzó a chispear, no pude resistir las ganas de salir a correr para ejercitarme. Me puse mis pantalones deportivos, camisa negra, tenis y una viscera en caso de que la lluvia empeorara; y salí a la calle.
Al principio, noté que la gente me miraba extrañada probablemente preguntandose que hacía una chica a las ocho de la noche corriendo por la calle. Pero pronto, dejo de importarme. Sentía las gotas de la lluvia contra mi rostro, el agua fria refrescaba mi cuerpo y me llenaba de energía para continuar corriendo. Corri tres vueltas alrededor del parque sin detenerme. Me sentí poderosa, invencible, imparable. Por momentos me daba la sensación de encontrarme en una película de acción, dónde yo era la protagonista y debía continuar corriendo como parte de mi entrenamiento. En otros momentos, imaginaba que formaba parte de una aventura épica y debía correr para llegar hasta el tesoro encantado.
Estos sentimientos me impulsaban a continuar ejercitandome, a correr hasta que mis piernas se sintieron cansadas y mi cuerpo me pidió regresar a casa. Al terminar mi rutina de una hora caminando/trotando/corriendo me sentía como una super heroína, capaz de todo.
Creo que todo esto fue gracias a la lluvia vespertina. Asociar ese sentimiento de gratificación con empoderamiento cuando corres en un clima poco agradable, te hace sentir que realmente estas esforzandote y que no hay nada que pueda detenerte. Si el clima adverso no me impide salir a correr, ¿por qué el cansacio lo haría? ¿Por qué la flojera lo lograría? ¿Por qué razón te detendrías?
Si alguna vez han corrido bajo la lluvia -para ejercitarse, no para huir de ella- comprenderan a lo que me refiero. Si no lo han hecho, se los recomiendo completamente. Tomen sus precauciones, vayan con cuidado y empapense de esa sensación de capacidad que te brinda un día lluvioso.
Hoy, después de todo ese ejercicio, me siento mucho más fuerte. Sé que ya no tengo excusas para no hacer ejercicio, y que mañana volveré a salir a correr dos, tres, cuatro vueltas alrededor del parque y sin detenerme. Porqué quien corre en un día de lluvia se siente capaz de todo...especialmente, de bajar esos 15 kilos extra antes de que llegue Noviembre.


















